En la década de los sesentas el grupo musical los Beatles compuso una de sus canciones más memorables: "All you need is love" (traducida: todo lo que necesitas es amor). Si hubiesen estado cantando sobre el amor de Dios, sus palabras tendrían algo de verdad. Pero lo que generalmente se conoce como amor no es el amor auténtico, sino más bien es un fraude. La visión distorsionada que tiene el mundo del amor es algo que los cristianos necesitan desesperadamente evitar.

El apóstol Pablo hace este mismo punto en Efesios 5:1-3: "Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante. Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos."

Este simple mandamiento en el versículo dos, "andad en amor, como también Cristo nos amó", resume la obligación moral del cristiano. Después de todo, el amor de Dios es el principio único y central que define el deber del cristiano.

Éste es el tipo de amor que realmente necesitamos.

Romanos 13:8-10 nos dice: "porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley. Porque: No adulterarás, no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, no codiciarás, y cualquier otro mandamiento, en esta sentencia se resume: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor. " Gálatas 5:14 hace eco a la misma verdad: "Porque toda la ley en esta sola palabra se cumple: Amarás a tu prójimo como a ti mismo." Jesús enseñó lo mismo, que toda la ley y los  profetas dependen de dos mandamientos que hablan acerca del amor (Mateo 22:38-40).

En otras palabras, como lo resume Pablo: "el amor. . . es el vínculo perfecto" (Colosenses 3:14). En Efesios, cuando Pablo le ordena a los creyentes a caminar en amor, el contexto revela que se refiere a ser amables, misericordiosos y perdonadores (Efesios 4:32). El modelo para tal amor desinteresado es Cristo, que dio su vida para salvar a su pueblo de sus pecados. "Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos." (Juan 15:13). Y "si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros." (1 Juan 4:11).

El verdadero amor siempre es sacrificial, misericordioso, compasivo, comprensivo, amable, generoso y paciente. Estas y muchas más son part de las cualidades benevolentes del verdadero amor (cp. 1 Corintios 13:4-8).

Pero note el lado negativo el cual también se observa en el contexto de Efesios 5. La persona que realmente ama a los demás como Cristo, debe rechazar todo tipo de amor falso. El tipo de amor falso que Pablo discute incluye la inmoralidad, inmundicia y avaricia:

Los nombres de Pablo apóstol algunas de estas falsificaciones mundanos. Incluyen la inmoralidad, impureza, y la codicia:

Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos; ni palabras deshonestas, ni necedades, ni truhanerías, que no convienen, sino antes bien acciones de gracias. Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios. Nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia. No seáis, pues, partícipes con ellos (Efesios 5:3-7).

La inmoralidad es quizás el sustituto favorito de nuestra generación para el verdadero amor. Pablo usa la palabra griega porneia, la cual incluye todo tipo de pecado sexual. La cultura popular trata desesperadamente de borrar la división entre el amor genuino y la pasión inmoral. Pero toda esta inmoralidad es una perversión total del amor genuino, pues viola tanto el Gran Mandamiento (Marcos 12:29-30) al desobedecer la Palabra de Dios, como el Segundo Gran Mandamiento (Marcos 12:31; Romanos 13:9-10) al buscar la auto-gratificación más que el bien espiritual y la santificación de los demás.

La impureza es otra perversión diabólica del amor. En Efesios 5 Pablo utiliza la palabra akatharsia, que se refiere a todo tipo de suciedad e impureza. Pablo se refriere a la "inmundicia" y "estupideces", las cuales caracterizan el mal compañerismo. Ese tipo de camaradería no tiene nada que ver con el verdadero amor, y, como lo menciona el apóstol, esto no tiene lugar en el andar del cristiano.

La codicia, que nace de un deseo narcisista de auto-gratificación, es otra corrupción del amor. Es exactamente lo contrario al ejemplo que Cristo estableció cuando "se entregó a sí mismo por nosotros." En Efesios 5:5 Pablo establece que la codicia es igual a la idolatría. Reitero, esto no tiene lugar en la vida cristiana, y de acuerdo con el versículo 5, la persona que practique esto no "tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios."

Tales pecados "ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos" (Efesios 5:3). Y acerca de aquellos que practican tales cosas: "no seáis, pues, partícipes con ellos" (versículo 7), sino más bien "reprendedlas" como obras de las tinieblas (versículo 11).

Una de las maneras en las que un cristiano muestra el amor auténtico es al hablar con valentía acerca de las perversiones populares del amor hoy en día. La mayor parte de las conversaciones acerca del amor pasan por alto lo que la Biblia dice al respecto. "El amor" se ha redefinido como una amplia tolerancia que da el pecado y la abraza bien y el mal por igual. Pero eso no es amor; es la apatía mezclado con compromiso.

El amor de Dios es completamente diferente

Recuerde, la manifestación suprema del amor de Dios es la cruz donde Cristo "nos amó y se entregó por nosotros como ofrenda y sacrificio fragante para Dios" (Efesios 5:2). La Escritura explica que el amor de Dios es un amor sacrificial, el cual se demuestra en la expiación por el pecado y la propiciación, como Juan escribe: "En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados" (1 Juan 4:10).

Cristo se hizo a sí mismo sacrificio por nosotros, y alejó la ira de Dios que nos pertenecía por nuestros pecados. Dios dio a su hijo como ofrenda por el pecado para satisfacer su propia ira y la justicia en la salvación de los pecadores. Éste es el corazón del evangelio: Dios manifestó en Cristo su amor de tal manera que desplegó su santidad y justicia sin compromiso. El verdadero amor "no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad" (1 Corintios 13:6). El tipo de amor que debemos practicar es un amor puro y pacífico (Santiago 3:17).

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John MacArthur es el presidente de The Master’s Seminary y pastor de la iglesia Grace Community Church. Sus predicaciones en el programa de radio Gracia A Vosotros son escuchados alrededor del mundo. Él y su esposa Patricia tienen cuatro hijos y quince nietos.

Publicado originalmente en ingles aquí.